lunes, 22 de mayo de 2017

La puntada inicial


Los fines de semanas y los días de lluvia son ideales para bordar.... Estos últimos días se dieron ambos! Para mí: felicidad absoluta y a bordar todo el día mirando series y sin culpa!


El Plan


Cuando empezás un proyecto de bordado lo primero es saber qué vamos a bordar.
Si de pequeños objetos se trata, saco mis personajes, les doy vida con alguna actividad divertida y listo!
Pero cuando se trata de prendas, la cuestión es otra, porque alguien va a llevarla puesta y tiene que responder a un montón de cosas (coherencia, gusto, estilo, etc)... Hasta que desempolvé del estante de los paños bordados esto: 


Es uno de mis bordados favoritos, la flor de cerezo y todo su concepto... Es bellísimo! Una vez decidido: Manos a la obra!

El Proceso




El Resultado


Lo más lindo de todo es cuando ves el resultado, más que nada cuando partió desde lo más profundo de vos, un diseño completo, una idea, desde el máximo al mínimo detalle:

Y el otro resultado:




"Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida" 
(Confucio)

Es una gran realidad! Y es lo que me pasa todos los días, muy feliz de pasar los días de lluvia, los lunes, los jueves, los domingos, hasta altas horas de la madrugada a veces, bordando, tejiendo, cosiendo...

Por hoy me despido, sólo quería compartirles lo que unos días de lluvia nos dejaron! 

Nos vemos la próxima!

martes, 16 de mayo de 2017

Agujas


Desde que me acuerdo hay agujas dando vueltas en mi casa... Agujas de coser, de tejer, de bordar, de máquina, todo tipo de agujas!

Cuando era chiquita mi mamá me enseñó a coser a mano, para poder vestir a mis muñecas con los retazos de tela que había dando vueltas por ahí, retazos de trabajos que ella hacía, de cositas que nos cosía a mi hermana y a mí, no sé bien de dónde, pero siempre había cosas por todos lados con las que crear.

Como a mis diez u once años, mi abuela me enseñó a tejer y esas agujas enormes que veía por ahí, cobraron vida en mis manos, tejiendo todo lo que podía: gorros, bufandas, sweaters, para mí, para otros, para regalar, para vender, para crear. Esta técnica va y viene, siempre... Pasan años sin tocar esas enormes agujas y, de repente, un día, vuelven a cobrar vida! A veces no recuerdo como poner los puntos, pero nunca se me olvida como tejer. 

El tejido es esa técnica que recuerda a la abuelas, a las meriendas deliciosas y calentitas, a lo lindo del invierno, a algo suavecito, al hogar... Si bien son años de no tejer, un día me reencuentro con un montón de ovillos y no puedo evitar volver al primer amor, al primer hilo que me hizo sentir de manera consciente que estaba creando, a mi abuela y a su sonrisa, a la felicidad y un poco también a la niñez. 



Cuando miro un poquito para atrás, me doy cuenta que no tejía, pero simulaba que lo hacía! Todos mis personajes están envueltos en sweaters punto jersey, todos están reconfortados y felices, todos llevan puesto el hogar, todos y cada uno de ellos.





Técnicas milenarias que, a pesar. de los avances tecnológicos y la imitación de las máquinas se siguen pasando de generación en generación, de mujer en mujer, de madres a hijas o hijos, por qué no? Técnicas que nos reconfortan el alma y que nos roban una sonrisa cuando alguien se acordó de nosotros y nos tejió una bufanda, un gorrito o cualquier cosa que nos abrigue, que nos abrace... Técnicas que no hacen otra cosa que darnos felicidad al compartirlas ♥ 

Ana.

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